Realismo Magico

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Nina volando

jueves, 17 de marzo de 2011

LA CÁNDIDA ERÉNDIRA Y SU ABUELA DESALMADA

personajes de la Cándia Eréndira


Principales :


Eréndira
La abuela
Ulises


Secundarios :
El viudo del pueblo
El camionero
El cartero
Las personas del convento
El ejercito
El papa de Ulises
La mama de ulises


LIBROS:
La increíble y triste historia de la Cándida Erendira y su abuela desalmada:
"La increíble y triste historia de la cándida Erendira y de su abuela desalmada" es de Gabriel García Márquez, el escritor colombiano, ganador del  Premio Nobel de Literatura en 1982.
Erendira es la nieta que tiene catorce años en el libro, vive sola con su abuela en una gran mansión en el desierto. Los únicos pájaros que sobrevivían allí eran avestruces. La nieta atendía a su abuela de día y de noche ya que ella necesitaba ayuda con todo, a causa de su grandeza e inmovilidad. Normalmente Erendira necesitaba dos horas cada día para arreglar la anciana. No podía caminar sin ser apoyada de la nieta. Erendira era lánguida y de huesos tiernos y demasiado mansa por su edad. Eran las únicas sobrevivientes de la familia de origen de un contrabandista que se llamaba Amadís.
Erendira no le decía mucho a su abuela, por lo general le respondía:"Sí, abuela."
 El día en que empezó su mala fortuna la abuela vio que Erendira se volvió a dormir mientras trabajaba y le grito para que despertara, así que ella se excusó diciéndole:"Es la costumbre del cuerpo."
El ambiente de la mansión y el del desierto son aislados y la vida de las dos mujeres es cómo una rutina. Por un lastimoso hecho, cuando Erendira se durmió con un candelabro encendido, se le cayó e incendió la mansión, la gente del pueblo trató de rescatar los restos de este desastre, pero no quedó mucho. La abuela entonces empezó a hacer a Erendira  pagar su  supuesto “mal comportamiento”. El medio fue venderla como prostituta a los hombres.
El primer cliente fue un viudo del pueblo que era conocido porque pagaba a buen precio por las mujeres. Cuando no quedo en el pueblo ningún hombre que pagara algo por el amor de Erendira, la abuela se la llevó en un camión de carga hasta otros pueblos y regiones. Erendira tuvo que pagar por el viaje haciendo el amor con el carguero del camión. Este encuentro fue una buena experiencia para ella, porque al carguero le gustó ella y ella también gustó de él. La abuela arreglo a Erendira y le pintó la cara con un estilo que había estado de moda durante su juventud, ella decía que:"Los hombres son muy brutos en asuntos de mujeres."


En un tendero la abuela instaló una tienda y un hombre del correo nacional que pasaba por allí pagó por los servicios de Erendira prometiendo hablar de ella a otros hombres que él encontraría por su trabajo. Fue un trato de éxito, puesto que, después de los hombres vinieron mesas de lotería, puestos de comida y un fotógrafo en bicicleta que coloco frente a la tienda una cámara de caballete con manga de luto.
 Con el paso de los meses la abuela fue menos severa con lo del pago del dinero y empezó a admitir que los hombres completaran el pago con medallas de santos, reliquias de familia, anillos matrimoniales y todo cuanto fueran capaces de demostrar. Entonces la abuela tuvo suficiente dinero para comprar un burro y les fue posible buscar otros lugares para cobrar el dinero.
En San Miguel del Desierto encontró a un chico llamado Ulises, el hijo de un contrabandista holandés. Ulises era un adolescente, de ojos marítimos y solitarios. Cuando él visitó a la carpa de Erendira, los dos se gustaron y se quisieron. Para Ulises Erendira era la primera mujer con quién él hacía el amor.
En la misma ciudad había una casa de misioneros y como Erendira era menor de edad le dijeron a la abuela que querían ponerla bajo su custodia, o tendrían que recurrir a otros métodos así que una noche mientras la abuela y Erendira dormían, unos hombres mandados por los misioneros, la llevaron al convento de la misión. Desde entonces Erendira no perdió ni una sola noche de sueño. Ella vivió descubriendo otras formas de belleza y de horror que nunca antes había conocido  en el mundo o en el estrecho de la cama. Ella fue feliz con las nuevas experiencias.
La abuela intento rescatar a la nieta de la guardia de los misioneros. Ella recurrió a la autoridad civil, pero el alcalde le dijo que no podía hacer nada, los padrinos, de acuerdo con el Concordato, tenían el derecho a quedarse con la niña hasta que fuera mayor de edad o hasta que se casara. La abuela buscó ayuda de unos contrabandistas, diciendo que era la Dama de Amadís el grande. Pero el hombre contrabandista con quien ella hablo, no conocía siquiera a los Amadises, ni quiso atravesarse entre las cosas de Dios. La solución fue pagar a un muchacho de pelo indio veinte pesos para que se casara con Erendira. Cuando a Erendira se le preguntó cuál era su libre voluntad, ella respondió, que no quería casarse con el indio, sino irse con su abuela.
Cuando Ulises volvió a casa y toco una jarra de cristal, la jarra se volvió azul. La madre guajirana de Ulises, le dijo que esas cosas sólo suceden por amor. El padre de Ulises no sabía guajiro y la madre no sabía holandés por lo tanto Ulises podía mantener una conversación distinta con cada uno de los padres. Ulises no quería hablar sobre Erendira con su madre, aunque ella entendía que había alguien. Ulises no podía dormir tratando de dominar el dolor de los recuerdos, hasta que ese propio dolor le dio fuerza. Se fugó de la casa en una camioneta cargada de pájaros, viajó por el desierto el resto de la noche y al amanecer preguntó por pueblos y rancherías cuál era el camino de Erendira. Al tercer día se encontró con un hombre del correo nacional, y éste le dijo que la abuela y Erendira se dirigían hacia el mar con la intención de la abuela de irse a la isla de Aruba.
Cuando Ulises encontró a Erendira, la tentó a huir con él al otro lado de la frontera. Le mostró a Erendira una naranja de la caja de caudales de su padre. En su interior había clavado un diamante legítimo; también le mostró una pistola y le dijo que tenía la camioneta. Erendira después de unos días se decidió para siempre alejarse de la abuela. Se escaparon hacia el desierto. Esa vez la abuela recurrió de inmediato a la autoridad civil. El comandante decidió atrapar los fugitivos. En una camioneta militar viajaron el comandante, la abuela, el padre de Ulises y unos agentes armados. Antes del mediodía vieron las plumas de los pájaros de la camioneta de Ulises que pasaban en el viento. Ellos fueron capturados y el tercer periodo de esclavitud comenzó para Erendira.
El punto de vista de la abuela era, que Erendira no se puede quejar:
"Tienes ropas de reina, una cama de lujo, una banda de música propia, y catorce indios a su servicio. ¿No te parece espléndido? Cuando yo te falte, ni quedarás a la merced de los hombres, porque tendrás tu casa propia en una ciudad de importancia."
Erendira contestó, cómo siempre: “Sí, abuela.”
Sin embargo, Erendira no emitió ni un suspiro que permitiera imaginar lo que pensaba. Se sometió en silencio al tormento de la cama cuando la abuela le cantaba la visión de futuro como si la estuviera descifrando en las barajas.
Una noche la abuela pasó todo el tiempo hablando sin soñar sobre sus nostalgias del Caribe y capitanes de los buques que mandarán postales de todos los puertos del mundo. Erendira pensaba en Ulises y llamó con toda la fuerza de su voz interna: Ulises!!!
Ulises despertó de golpe porque había oído la voz de Erendira con perfecta claridad, así que se decidió salvarla de su desgracia.


Al final el último intento tuvo éxito. Pero no sin molestias. Al primero intentaron matar a la abuela con una libra de veneno para ratas revuelto con nata de leche y mermelada de frambuesa. Sólo resultó en que la abuela hizo trances durmiendo y en que se le cayeron los pelos. Al segundo Ulises utilizó un detonante. Resultó en una peluca chamuscada y la camisa dañada, pero la abuela estaba más viva que nunca. Al tercero Ulises le mató con el cuchillo de destazar.
El libro finalmente concluye cuando Erendira va corriendo contra el viento y ninguna voz de este mundo la puede detener, ni siquiera la voz de Ulises.
La leyenda del contrabandista Amadís es un tema del autor. Es posible conocer más de esto leyendo otras obras de García Márquez. Para nosotros  los Amadís son nuevos, pero entiendo que es una saga familiar, aspecto relevante en diferentes ciclos de las obras de García Márquez. La versión más conocida en lengua de indios era que "Amadís, el padre, había rescatado a su hermosa mujer de un prostíbulo de las Antillas, donde mató a un hombre a cuchilladas, y la traspuso para siempre en la impunidad del desierto. Cuando los Amadís murieron, el uno de fiebres melancólicas, y el otro
acribillado en un pleito de rivales, la mujer enterró los cadáveres en el patio".

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